Así, concluye que "la realidad es devorada por la obra, por
la imagen, para que ésta nos la muestre como otra vida". Desde
sus primeros escritos siempre ha estado presente una tarea principal:
mostrar la facultad del arte como el horizonte posible de toda comprensión
del ser. Es decir, el sentido del arte es el ser, ya sea que se llegue
a él a través del erotismo, de la vida, del tiempo, del
amor, de la soledad o de la escritura: esa errancia sin fin que provoca
la aparición de lo invisible.
Agradezco mucho a Juan García Ponce esta entrevista, un escritor
cuya persona y obra quiero y admiro profundamente.
Sabemos que su obra ha sido premiada y distinguida en múltiples
ocasiones, ¿puede hablarme de la experiencia de sentirse nuevamente
reconocido internacionalmente, ahora por el XI Premio de Literatura Latinoamericana
y del Caribe Juan Rulfo 2001?
GP: Todo reconocimiento es siempre
agradable. Qué bueno que a mí me tocó volver a él,
si es que alguna vez lo tuve. Siempre recuerdo el comentario de Robert
Musil, para mí el escritor más grande del siglo XX, viviendo
en Suiza por la situación que crearon en Europa los nazis, al cumplir
sesenta años: "El silencio es impresionante". ¡Qué
injusto destino el de Musil! Unánimemente considerado en muchas
lenguas y del cual se decidió en Alemania al terminar el siglo
xx que el suyo era el mejor alemán del siglo. Pensar que murió
a los sesenta y un años sin que las condiciones cambiaran y en
cambio ahora se recogen, después que ni su esposa, a la que él
adoraba, alcanzó a conocer su triunfo póstumo, todos los
papeles inéditos basados hasta en los comentarios de su hijastra,
que se fue con su madre a Estados Unidos, y que recuerda de pronto haber
oído a su madre comentar la existencia de sus voluminosos diarios,
escritos desde antes de que empezara el siglo XX. Se recoge como un valioso
documento hasta un papel escondido en un abrigo de su madre, que está
en el Museo Musil, en el que Musil comenta: "Sesenta años,
sin c..." (la c significa coito). Hablo más de Musil que de
mí: se debe a que lo considero infinitamente superior a mí,
que en cambio he recibido múltiples reconocimientos en vida. ¡Ojalá
mi gloria póstuma fuese como la de él! Pero lo dudo. Las
dos cosas son para lamentarse: el haber ignorado a Musil en vida y el
tener una actitud tan negativa sobre la manera en que tal vez me trate
la posteridad.
Y
hablando de su particular entrega a la escritura: ¿cuándo
decide ser escritor? ¿cómo se inicia su formación,
su gusto por la literatura y por la pintura?
GP: Creo que empecé a desear
ser escritor a los dieciocho años. Ese deseo tardó sólo
dos años en concretarse para mí solo y se hizo público
cuando recibí el premio Ciudad de México de manos del presidente
Adolfo Ruiz Cortines en 1956. Siempre fui un lector fanático de
ese placer. Por "siempre" quiero decir desde los seis años
cuando aprendí a leer. Mi amor a la pintura se confirmó
cuando tuve oportunidad por primera vez de conocer originales de los cuadros
que hasta entonces sólo veía en reproducciones, a los veinte
años. Téngase en cuenta que en ese tiempo no había
museos en México.
Usted
ha dicho que la literatura es tan grande que no cree haberla tocado siquiera
¿ello, aun cuando ha escrito tantos y tan notables libros?
GP:
Ni modo. Es verdad. Esto significa que voy a seguir escribiendo.
Sus
"fantasmas inevitables", como usted llama a las imágenes
que le obsesionan y que aparecen constantemente en su obra ¿cómo
surgieron?
GP:
Sepa Dios. Ahí están y siguen siendo fantasmas.
Su
primer volumen de cuentos, Imagen primera, fue publicado precisamente
en la editorial de la Universidad Veracruzana ¿Cómo se dio
su relación con Sergio Galindo?
GP:
Admiraba mucho La justicia de enero y El bordo. Creo que después
lo conocí a él personalmente. Nos hicimos amigos y en aquella
época la editorial de la Universidad Veracruzana
ya existía. La consecuencia es obvia. Sergio fue muy importante
para toda nuestra generación.
Si
existe para usted un lector ideal ¿cuál es?
GP:
El que tenga gusto por mis obras. Lo demás es responsabilidad suya.
¿Considera
a Crónica de la intervención su obra más
importante y su más grande homenaje a Robert Musil?
GP: Sí.
Hasta busqué que tuviera dos volúmenes en su publicación
para imitarlo. Debo agregar tal vez que sólo hasta ahora que la
publicó el Fondo de Cultura Económica estoy satisfecho de
su aspecto. ¿Con cuál de sus ediciones estaría agusto
Musil? Su amigo Franz Blei cuando se encontraba con él en Viena
le preguntaba: ¿Cuántas páginas tachaste hoy?
Uno de los temas deslumbrantes en su narrativa es el erotismo ¿qué
es para usted el erotismo?, ¿a través de él, la pareja
involucrada en el abrazo erótico llega a la contemplación
del ser?
GP: Sólo
puedo responder con preguntas: ¿Quién no considera importante
el erotismo? ¿Hay un ser?
La
fijeza de la mirada, el tercero involucrado en la experiencia erótica,
la mujer como centro de la vida, el amor, los sentidos y sinsentidos,
la locura, la soledad, la muerte, la identidad, la transgresión
al orden establecido, el desenfreno que provocan las pasiones, ¿cómo
llegó a toda esa gama de significaciones fascinantes que transitan
en su universo literario?
GP: Por
necio.
En
su libro De viejos y nuevos amores manifiesta que el propósito
de la buena literatura es hacer posible lo imposible a través de
"las palabras y lo que éstas hacen aparecer convirtiendo la
ficción en realidad, dándole realidad a la ficción"
¿esta intención se extiende a toda obra de arte en general?
GP:
Creo que sí. Al menos yo por eso las admiro.
Octavio Paz señaló que la poesía es la operación
capaz de cambiar el mundo ¿está usted de acuerdo?
GP:
Sí, pero debo decir lo mismo que se dice casi al final del primer
capítulo de Crónica de la intervención: "Nada
es real, nada existe. Todo se inventa". ¿Hay que escribir
después de semejante consideración 1562 páginas como
tiene esta novela? Quizá por eso la literatura es tan importante.
Si bien en su obra predomina la narrativa, su trabajo con el lenguaje
y la forma particular en la creación de atmósferas y situaciones
le otorga un halo poético; no obstante, al igual que Musil usted
sólo ha escrito un poema, Réquiem y elegía,
¿por qué no ha escrito más poemas?
GP:
No han vuelto a dictarme otro las musas. A uno como escritor no le queda
más que conformarse con lo que le dicten las musas. Pero hay que
tener el oído siempre atento. Ése es el verdadero trabajo
del escritor. Después de todo Musil dice que El hombre sin cualidades
cabe dentro de su poema Isis y Osiris.
¿Es
verdad que solamente le ha sido fiel a la literatura?
GP:
Por completo, si pensamos que la literatura puede abarcarlo todo.
¿Percibe
la gran admiración y el cariño de sus lectores?
GP:
Eso es lo más terrible de la tarea del escritor: racionalmente
piensa que debe existir ese cariño y hasta se tienen pruebas de
ello; pero irracionalmente uno siente que la literatura es tan grande
que uno ni siquiera la ha tocado. Debe ser muy hermoso pensar como Ernst
Jünger que afirma: "Uno escribiría aunque estuviese en
una isla desierta, lo oirían las musas". Yo comparto su opinión
y quizá escribo tanto confiando en que entre los lectores algunos
deben representar el papel de musas para mí. Creo que eso les da
a los lectores un valor definitivo.
Y
por último, ¿cuáles son ahora sus proyectos de escritura?
¿Es verdad que tiene deseos de volver al periodismo? *
GP:
Nunca he sido periodista, difícilmente puedo tener el deseo de
volver. He escrito hasta breves artículos de política cuando
el Movimiento Estudiantil de 1968 y luego otra vez contra Echeverría
por el 10 de junio, Echeverría con su guardia blanca que eran los
Halcones. Pero esos no los considero artículos periodísticos.
¿Hay
algo que jamás le han preguntado y que a usted le gustaría
decir?
GP:
Con toda sinceridad, no lo sé.
¡Cuantas
preguntas más quedan por hacerse!, con Juan García Ponce
nada se agota; por el contrario, todo nace y renace continuamente, su
obra es una aventura permanente que siempre nos atrapa.
________
*
Esta interrogación surgió al escuchar una entrevista que
le hicieran por televisión a Elena Poniatowska (trasmitida el 27
de noviembre de 2001, canal 22, en el escenario de la Feria Internacional
del Libro de Guadalajara) que ante la pregunta del entrevistador referente
a la entrega del Premio de Literatura y del Caribe Juan Rulfo a Juan García
Ponce, la escritora expresó: "Juan ha dicho que quizá
regrese al periodismo". Desconcertada (una cree que lo sabe casi
todo respecto al escritor que admira), preferí preguntárselo
directamente en esta oportunidad.
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