JUAN GARCÍA PONCE RECIBIÓ UN HOMENAJE
EN LA SALA MANUEL M. PONCE
DEL PALACIO DE BELLAS ARTES POR SUS 70 AÑOS DE VIDA.
"Contra
viento y marea -expresó el homenajeado en voz de su asistente María
Luisa Herrera-, hoy cumplo 70 años, aunque llego a ellos bastante
deteriorado. Ya sólo puedo, por voluntad propia, mover ojos y boca,
pero me conservo delgado, y juro que no me pinto el pelo. ''Hoy puedo
decir, ¿quién me quita lo bailado? No creo en Dios, soy
un ateo absoluto", dijo para luego revelar: "tengo una carta
ordenando cómo se me debe tratar cuando muera: que me velen en
el ISSSTE, me quemen y mis cenizas las tiren al basurero".
El autor de La cabaña comentó que algunos de sus amigos
le han dicho que está enamorado de su asistente, "lo cual
no es verdad en absoluto", aclaró.
Luego
de expresar sentirse contento por ser el "único que tiene
una segunda edición" de su libro Autobiografia precoz, escrito
en 1966 a instancias de Emmanuel Carballo para la colección denominada
Nuevos Escritores Mexicanos del Siglo XX, García Ponce manifestó:
"Esta autobiografía fue escrita cuando tenía 34 años
y sólo había publicado las novelas Figura de paja y La casa
en la playa, así como los cuentos La noche, Imagen primera, Encuentros
y el libro de ensayos Cruce de caminos. Muchos de los críticos
de entonces, con excepción de Rafael Solana, dijeron que no iba
a escribir más. Fue mentira. Seguí escribiendo y mucho.
Entre otras cosas, crítica de pintura, sobre todo de Manuel Felguérez".
La obra de García Ponce abarca casi 100 títulos, sus libros
''indagan la relación entre vida y cultura, los sutiles matices
que dan forma a la conciencia y los riegos de la alteridad. Apartado de
modas y escuelas, se ha convertido en una leyenda viva para las letras
mexicanas contemporáneas".
En el acto, el escritor anunció que "le ha pedido a María
Luisa -su asistente desde hace 12 años- que cuando me muera sea
ella la que escriba mi biografía. Después de todo, antes
de ponerme a dictarle, platicamos mucho; tanto, que ahora ella sabe de
mi vida casi todo.
"Los imbéciles dicen que las coincidencias no existen o no
tienen importancia. Yo sólo creo, a falta de Dios, en la literatura
y las coincidencias. Uno siempre puede dar la vuelta en una esquina y
encontrarse con la mujer que va a ser la más importante de su vida,
por ejemplo. Siempre también hago comparaciones: ya he vivido más
que Cesare Pavese, James Joyce, Robert Musil, Faulkner y Bataille. Sólo
quiero terminar diciendo que deseo, a pesar de mi condición deteriorada
y de no poder hablar en público, vivir tanto como Thomas Mann,
Hermann Hesse, Henry Miller, Pierre Klossowski o Ernest Jünger.
''Pero basta de chismes -cortó el escritor. Es todo por ahora.
Meche me está esperando para comer un buen puchero yucateco, donde
nací. Los yucatecos son separatistas; el grito de la independencia
no tiene importancia para ellos, y en cambio mi orgullo es ser el escritor
yucateco Juan García Ponce".
En el homenaje Huberto Batis, quien escribió el prologo de Autobiografía
precoz, recordó, entre otras cosas, cómo un grupo de artistas
renunció a trabajar en la Casa del Lago en protesta por la "expulsión"
de Juan Vicente Melo como director de ese espacio cultural, mientras Armando
Pereira, en su puntual análisis de la obra de García Ponce,
destacó su "honestidad intelectual, que no se ha doblegado
ni ante premios, ni becas, ni ante las modas del mercado, que hoy parecen
ser los señuelos de muchos escritores. Para él, la literatura
no es un medio para ganar dinero, prestigio o prebendas. 'El arte vive
porque las preguntas permanecen', dice Juan".
Texto
de Carlos Paul, La jornada
23 de septiembre de 2002
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